domingo

Las manos que sostienen

A veces, la vida te señala qué releer y asusta; porque te recuerda que no es lineal. La vida es espiral y es también de ir y volver muchas veces. Hasta que comprendas, hasta que lo veas todo más claro, hasta que tengas paz.
A veces, la vida se trata de detenerse, de descansar, de soltar. De temblar y de llorar lo que se ha ido, lo que ya no es ni será. Llorar lo que duele por dentro y que no sabes muy bien por qué está ahí.
A veces, también se trata de gritar lo que está mal, lo inconforme que estás, lo que te atraviesa de derecha a izquierda y de arriba a bajo.
A veces, la vida se trata de encontrar nuevos ritmos, nuevas palabras, nuevas formas para ser. De reinventarse, de morirse un poco, de resucitar.
A veces, la vida es tan directa que los oídos explotan, las manos tiemblan, se te acaba el aire. Y no entiendes, porque todo iba bien, creías que caminabas y no. Y ese 'no' es el que te revienta en la cara. Y qué indefensos somos y qué tan débiles nos volvemos cuando eso pasa.
Pero ahí, justo en el lugar donde la fuerza estaba, justo en el vacío que habitas, llegan las manos. Manos que abrazan, que aprietan, que sostienen, que dan calor. Tus manos, porque nadie te sostiene mejor que vos mismo. Y claro, son ellas las que te enseñan a tomar otras manos, a abrazar otras vidas. Y ahí nos vamos encontrando otra vez y nos secamos las lágrimas y empezamos a caminar con ganas.
Y a veces, la vida esto, escribir para mirar los pedazos, para encontrar silencio cuando el mundo hace tanto ruido. Para volver a vivir con algo más de experiencia, con más certezas y entender que las dudas están bien, que el miedo es natural y que no hay que evitar vivir con todo eso, si no que hay que comprenderse, hablarse, escribirse, sonreírse y quererse más, sostenerte siempre y juntar los pedazos, hacerse hogar de uno mismo y así invitar a las otras manos a conocer la casa.
A veces, la vida te señala qué releer y ya no asusta tanto, hay que empezar a hacerlo y confiar.

Recuerdos en la casa

A veces, me da por atrapar recuerdos. 
Andan revoloteando por ahí, 
a veces hacen mucho ruido,
 otras hacen estragos; 
por ratos sonrientes, 
por otros jugando. 
A veces me da por atrapar recuerdos
 y por momentos ser su hogar. 
A veces me da por atrapar los tuyos y llorar.

Escrito en 2014

Por si las dudas

Si hoy me preguntaran
por los días felices
diría su nombre,
si me preguntaran
por los tristes, 
también,
porque nadie sabe qué tan
largos e hirientes
son los días de su
ausencia.
Si hoy me preguntaran
por los sueños,
diría que los sueño
con sus ojos.
que mis sueños
tienen a sus manos
sosteniéndolos.
Si hoy me preguntaran
por el cielo,
diría que no es azul,
que es del color de sus ojos
y tan ancho como sus brazos abiertos
a punto de abrazarme.
Si hoy me preguntaran
por el amor
diría convencida,
que existe
que lleva su nombre.

Inquietud


No sé de dónde vienes,
no sé cómo me encontraste.
Ni siquiera sé si quiera saberlo.


A veces partes y no sé a dónde,
espero ansiosa tu llegada,
espero como se espera a que escampe,
a que pasa la tormenta.

Y no me entiendo.

Puedes ir y venir
así como llegaste,
te vas, eres la ola del mar
y  el río que fluye.

Eres quien aparece
                     desaparece
                                     de la nada.

Pero quiero retenerte.
¿Por qué entonces, para qué has venido?

Eres casi tormento, casi  bendición.
Eres lo que no está, pero pertenece a todo.



sábado

Pequeñas alegrías.


Hoy quise recordar las pequeñas alegrías del día 

Encontré alegría entre la música clásica a las 5:30 a.m. mientras esperaba el bus. No sabía quién tocaba pero era conmovedor.

La encontré entre las carcajadas en medio de una buena conversación.
Entre las letras de un amigo lejano,
el saludo de un desconocido en el ascensor,
un cigarrillo y un café a las 2:00 p.m. mientras veía la lluvia.
Entre la canción que hace mucho no escuchaba,
las estanterías de la biblioteca y cuando descubrí un separador de páginas olvidado en el nuevo libro que me disponía a leer.
Entre el escándalo que hacía la lluvia cuando tocaba las ventanas, el tejado,
mientras escuchaba a un niño reírse en el bus de regreso a casa.
Entre la voz de mi hermano que hace días no escuchaba.

Encontré alegría en un día que empezó mal, con ansiedad y en ruinas.


viernes

Un cuarto de nada

Ya no sé bien quién soy, qué quiero o para dónde voy.
Ya no me importa mucho esas cosas, y mucho menos otras tantas.
Últimamente todo está mal. Entiéndase todo como ese conjunto de cosas que supuestamente son indispensables para vivir: alimentación, salud, familia, amigos, trabajo, amor, etc.
Y a pesar de esto me estoy acostumbrando -lo reconozco- a estar así. Me siento cómoda, el caos es mi "zona de confort". Puede sonar masoquista y quizá lo sea un poco, pero no quiero alejarme de esta sensación. Es como si esto fuera yo y si me alejo es como si me perdiera de mí (aunque bastante perdida ya estoy).

miércoles

Recuerdo

Y a sus hermosos ojos no los volví a ver.
A sus labios no los besé más.
Sus dedos nunca más se entrelazaron con los míos.
Su cuerpo lo olvidé.
Pero su recuerdo siempre estará conmigo.